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Bueno, a Charly lo tengo tatuado (literalmente) en la piel. Con eso basta para dibujarlo, ¿no? Mi vínculo con él data de muchos años atrás. Incluso, llega tan lejos que ni mi memoria lo registra. Según mis padres, yo era chica, muy chica y cantaba “Gato de metal” imitando la voz rasposa. Evidentemente, las elecciones más contundentes se eligen intuitivamente, sin que medie la cabeza. Porque qué iba a saber yo quién era, qué significaba y blah, con mis escasos 5 años.
Años después, otro recuerdo contundente: tenía entre 10/12 años y en mi casa teníamos el unplugged. Antes de tocar Los Dinosaurios el dice “una canción que le gusta mucho a todo el mundo, sobre todo a los muertos”. Esa frase me conmocionó, “sobre todo a los muertos”, como que me dio miedo pero a la vez algo de fascinación.
La vida siguió y yo siempre recuerdo que Charly estaba presente. En la adolescencia, directamente era una obsesión la que tenía. Remera, mochila, brazalete, lo que se te ocurra. Muchos recitales de verano, horas esperando que salga a tocar. A veces ni salía y mis viejos se quedaban esperando afuera del poli.
Definitivamente es mi primer gran amor. Por eso a mis treintipico me lo tatue. Creo que ningún otro amor perduró tanto en mi vida.
La frase que elegí para ilustrar es del tema “ Mientras miro las nuevas olas”. Hay tantas frases que podría ilustrar de él, pero me quedo con una que tal vez es inesperada. Para mi tiene como una cosa medio melanco, de recordar los viejos buenos tiempos. Y el tipo que rompía las guitarras, en definitiva es el mismo Charly. Como que quise rescatar su espíritu de rockero hasta el fin.
Ficha técnica:
